Nuestra parte hacia adentro

"¿Quién es, pues, el siervo fiel y prudente, al cual puso su señor sobre su casa para que les dé el alimento a tiempo?  Bienaventurado aquel siervo al cual, cuando su señor venga, le halle haciendo así." Mateo 24:45-46

"Un sirviente fiel y sensato es aquel a quien el amo puede darle la responsabilidad de dirigir a los demás sirvientes y alimentarlos. Si el amo regresa y encuentra que el sirviente ha hecho un buen trabajo, habrá una recompensa." Mateo 24:45-46 NTV 

Mientras las señales suceden fuera de la iglesia, dentro sigue habiendo responsabilidades.
Hay dos sucesos que ocurren dentro:

  1. La gran apostasía.
    "En esos días, muchos creyentes perderán la fe." Mateo 24:10 (2 Tes.2:3).
  2. Muchos viniendo a Cristo.
    "Después de esto miré, y he aquí "una gran multitud, la cual nadie podía contar", de todas naciones y tribus y pueblos y lenguas, que estaban delante del trono y en la presencia del Cordero, vestidos de ropas blancas, y con palmas en las manos;" Apocalipsis 7:9 

¿Quiénes son esta multitud?

"Yo le dije: Señor, tú lo sabes. Y él me dijo: Estos son los que han salido de la gran tribulación, y han lavado sus ropas, y las han emblanquecido en la sangre del Cordero." Apocalipsis 7:14 

Estas dos cosas implican directamente a la iglesia, entendemos que los que apostatan son los que no tuvieron las fuerzas para resistir.

"porque el gran día de su ira ha llegado; ¿y quién podrá sostenerse en pie?" Apocalipsis 6:17

Por un lado, la iglesia tiene a los que ya pertenecen al cuerpo y necesitan ser fortalecidos, ser alimentados para no apostatar. Por otro lado, tiene a los recién nacidos, en medio de toda la convulsión. Y, mientras hacia afuera predica el evangelio, hacia adentro alimenta a la casa. Esa es la tarea que tenemos en los postreros tiempos.

 "Bienaventurado aquel siervo al cual, cuando su señor venga, le halle haciendo así." Lucas 12:43-45

Ya hemos hablado de nuestra responsabilidad en la predicación del evangelio. Hablemos hoy sobre cómo alimentar la casa.

Este mandato no tiene distinción, no es para algunos, no es de acuerdo a oficios o ministerios. Dar alimento es para todos los siervos que anhelen ser obedientes al llamado de los postreros tiempos.

Los padres primerizos casi siempre tienen temor de no sentir a su bebé llorar en la noche, pero se sorprenden de cuán liviano se vuelve su sueño, de tal manera que aun escuchan una variación en la respiración de su hijo y eso los despierta. Hay una demanda de amor que activa algo que no estaba en lo natural. Lo mismo ocurre ante la demanda de los últimos tiempos, son necesarios los maestros “elaboradores de comida nutritiva” para el cuerpo. Y tal vez digas: “yo no tengo el llamado o el don”, pero si tu espíritu siente la emergencia de tantos siendo engañados, de tantos muriendo literalmente en sus pecados, volviendo atrás porque no tuvieron solidez en la enseñanza, entonces ese sentido de prisa te hace convertirte en alguien que guía, que enseña.

Ahora bien, nadie puede dar de lo que no tiene, es por eso que urge que seamos diligentes en atesorar la Palabra de Dios, en entenderla y obedecerla. La mujer virtuosa de Proverbios es un ejemplo de ello.

"Es como nave de mercader;
Trae su pan de lejos.
Se levanta aun de noche.
Y da comida a su familia."

Proverbios 31:14 -15

Esta mujer “trae su pan desde lejos”, nos habla de algo conseguido con esfuerzo, tomando tiempo para ello, yendo más profundo. No es un simple conocimiento, es algo que se adquirió diligentemente. “Se levanta aun de noche”, todavía no se ve nada, pero ella ya tiene el alimento, ya tiene la ración para toda la casa. Hoy muchos se encuentran desprevenidos, los sorprende el día y sus hijos les plantean la ideología de género u otras cuestiones, no se “levantaron de noche”, no pudieron anticipar tener el alimento antes que se dieran las señales de hambre. La noche todavía no se hizo totalmente oscura, seamos precavidos, levantémonos de la postración, de la indiferencia, de pensar que alguien más lo hará, hay un alimento que solo tú puedas dar.

"Si el amo regresa y encuentra que el sirviente ha hecho un buen trabajo, habrá una recompensa." Mateo 24:46

Que mi casa y mis allegados sean salvos en aquél día ya es suficiente recompensa, pero habrá más aun. Sin embargo, no lo hacemos por la recompensa sino porque queremos ser coherentes con los tiempos finales y dar el fruto que corresponda a ese momento, queremos ser colaboradores en Su venida.

Hoy oro para que seas apurado por un hambre de Su Palabra como nunca antes tuviste, oro por tu entendimiento, que se abra y puedas ver y asir los tesoros escondidos y bien guardados. Oro para que tu mente se aclare de tal manera que puedas explicar las doctrinas más profundas de manera que hasta un niño las entienda. Que la revelación de las verdades eternas salte desde las páginas hasta tu mismo espíritu, haciéndolas una prótesis firme para que nada ni nadie te quiebre o confunda. Oro para que tus labios sean traductores de los misterios celestiales, de los designios eternos y de la perfecta voluntad del Padre. Amén

Estela Ortiz

Nuestra responsabilidad hacia afuera.

"Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin." Mateo 24:14 

Para que vuelva el Señor hay varios hechos que tiene que ocurrir, algunos son totalmente ajenos a nuestra competencia, por ejemplo, que el templo de Israel sea reedificado. Con respecto a estos eventos externos nada podemos hacer, pero hay algo que si es nuestra tarea. Cuando leemos “será predicado”, sería bueno hacerlo personal, porque de la manera en que está redactado da la idea de que alguien lo hará, pero no necesariamente tengo que ser yo. Eso hace que, si alguien lo hará, sean muy pocos los que se sienten identificados, entonces casi nadie lo toma para sí mismo. Podemos parafrasear este pasaje de manera de hacerlo más personal:

“Cuando nosotros hayamos predicado el evangelio hasta lo último de la tierra, entonces vendrá el fin.”

La Biblia Lenguaje Sencillo traduce ese versículo:

El fin del mundo llegará cuando las buenas noticias del reino de Dios sean anunciadas en toda la tierra, y todo el mundo las haya escuchado.

Esto nos lleva al mandato de “ir y predicar el evangelio”. Hay una relación directa entre la propagación del mensaje del evangelio y el retorno de Cristo. Muchas veces decimos y cantamos que anhelamos Su regreso, pero si realmente es así, el anuncio de las verdades eternas tendría que ser una urgencia en nosotros.

A través del tiempo el mensaje se ha desvirtuado y la “buena noticia” se ha limitado a que Dios sana, prospera y nos da cosas placenteras. Entonces parece que si la persona no está enferma o en pobreza no sabemos cómo predicarle.

Esto nos lleva a preguntarnos: ¿Cuál es la buena noticia? ¿Por qué esa notica es relevante para todos? Una de las cosas que nos frenan para compartir el evangelio es la falta de entendimiento del alcance tremendo de esa buena noticia. Es una notica que tiene varias aristas, varios lugares desde observarla y que la hace totalmente maravillosa.

La podemos mirar desde Su Obra:

Cada una de las cosas que hemos mencionado son parte de la buena noticia, ¿te das cuenta que hay muchísimo para compartir, que el evangelio no se trata solamente de que Dios sane alguna dolencia o provea momentáneamente, sino que es mucho más grande?

Lo podemos mirar desde Su Persona:

Anhelamos que el Señor vuelva, que instaure su reino de Justicia, que se muestre, conocerle cara a cara, soñamos con ello. Pero no sucederá hasta que el evangelio sea predicado a todas las naciones. Y esa es nuestra responsabilidad y privilegio, ¿lo aceptas?

La distracción de querer separar el trigo de la cizaña

" Ustedes serán llevados presos, y entregados a las autoridades para que los maltraten y los maten. Todo el mundo los odiará por ser mis discípulos. Muchos de mis seguidores dejarán de creer en mí; uno traicionará al otro y sentirá odio por él. Llegarán muchos falsos profetas y engañarán a muchas personas.  La gente será tan mala que la mayoría dejará de amarse." Mateo 24:9 

Si bien la parábola del trigo y la cizaña está en el capítulo trece del evangelio de Mateo, en ella se muestra, en parte, lo que luego se nos dice en el pasaje que mencionamos anteriormente. Habrá confusión dentro de la iglesia, porque muchos de los que no estaban preparados sucumbirán, terminarán renegando de la fe y traicionando a sus hermanos, hasta el punto de llegar al odio. Sumado a eso habrá, dentro de la iglesia, falsos profetas que tratarán de engañar, si es posible aun a los escogidos. En los postreros tiempos el trigo y la cizaña crecerán juntos.

La cizaña es muy parecida al trigo y al crecer, enreda sus raíces con las plantas que la rodean, de modo que al arrancarlas se puede perjudicar los otros cultivos. Es por eso que solo en tiempo de cosecha y a mano, se hace esa separación, ya que se puede diferenciar una planta de la otra por el grano (“por sus frutos los conoceréis”). El Señor aclaró que esa separación la haría Él, al final de los tiempos. Pero en los momentos de confusión habrá gente queriendo hacer esa tarea, les va a asustar ver cuánto crece la cizaña, sin darse cuenta que el trigo también sigue creciendo.

Estar preparados para vivir los tiempos previos a la venida de Cristo requiere que podamos entender esto, no podemos invertir nuestra energía tratando de exponer la cizaña, sino ayudando a que el trigo crezca. Hay hermanos, que tal vez sean bien intencionados, denunciando a uno y otro, tratando de exponer el error que creen ver; tal vez lo que denuncian sea cierto, probablemente sea cizaña lo que señalan, pero no tienen en cuenta que hay trigo que tiene sus raíces enredadas a esa cizaña y puede salir perjudicado. Si por sacar la cizaña, que no se me mandó sacar, termino perjudicando el trigo, voy a tener que dar cuenta de ello.

¿Qué hacemos entonces cuando vemos la cizaña crecer?

Dijo el apóstol que los postreros tiempos serán peligrosos, pero los hijos de Dios nos preparamos con Sus armas para estar de pie en la hora de Su venida.